La increíble labor detrás de las escuelas rurales

escuelas rurales
La dificultad que supone impartir clases en aulas con un número reducido de alumnos, empuja a los docentes a innovar en la enseñanza. Algunos de los resultados obtenidos por estas escuelas son dignos de admirar.

 

El mérito de las escuelas rurales es que se basa en la impartición de conocimientos en grupos muy reducidos y compuestos por alumnos de edades bastante dispares. Una ventaja de esto es que los más pequeños van beneficiándose de lo que aprenden los de mayor edad.

Son varios los docentes que, en España, se desplazan desde la ciudad a los pueblos para dar clases en sus colegios diariamente. Un dato triste es el de que, normalmente, con menos de cuatro alumnos inscritos en el curso la escuela cierra.

En cuanto a la eficiencia educativa, las escuelas rurales no tienen nada que envidiar a las de ciudad. Un claro ejemplo de esto es que la provincia de Castilla y León ha conseguido los mejores resultados en el informe PISA (debido a la cantidad de centros de este tipo en la misma). Otro ejemplo a destacar es que uno de los colegios rurales de la provincia de Soria, compite con Finlandia en materias como matemáticas, comprensión lectora y ciencia.

Respecto a la labor de los profesores de estos centros, algunos han de asumir ser, además de maestros, directores, jefes de estudios, conserjes y profesores de apoyo, entre otros. Un caso curioso es el del profesor Francisco Javier Rodríguez, que da clase hasta en cuatro centros de distintos pueblos, a diario.

Gracias a la innovación que requiere la tarea de dar clase en centros rurales, se obtienen métodos interesantes y efectivos. Es el ejemplo de una marioneta llamada “Jimmy”, creada por el profesor Ángel Manuel Fernández, profesor del centro de Rozas de Puerto Real (Madrid). El muñeco sólo habla en inglés y como todos los niños quieren conversar con él, se esfuerzan en dirigirse a él y contestar en el mismo idioma.

Por lo general, la educación en las ciudades no consideraría realizar una actividad que se base en el simple hecho de salir a hablar con el panadero o dar paseos para comentar los árboles, algo que las escuelas rurales sí que hacen.

Ver la última newsletter

Suscríbete a nuestra newsletter